Si sos de los que no prestan atención a las luces de advertencia del auto, te tenemos una importante lección: ¡No las ignores! ¿Por qué? En este artículo te explicaremos por qué siempre debes hacer caso a 2 luces de alerta fundamentales, la del aceite y la de la temperatura.
Alerta del aceite
Cuando se enciende la luz de alerta del aceite es una de las indicaciones que no tenes que ignorar, porque se prende cuando el motor justamente está perdiendo o no tiene presión de aceite, lo que causa problemas en el auto.
Posibles causas:
Bajo nivel de aceite (por consumo alto o fugas), el aceite tiene poco espesor, la bomba de aceite está dañada, excesiva separaciones de los rodamientos del motor o hay una presión de aceite deficiente.
Muy importante:
Si el motor también está haciendo ruido como un tictac, traquetea o escuchás ruido de golpeteo, es porque no está recibiendo suficiente aceite. Si se intentás seguir haciendo funcionar el motor en esta condición, es probable que lo dañes, si aún no sufrió daños internos importantes.

Luz de temperatura
La luz de advertencia de temperatura se enciende si el motor se sobrecalienta. No sigas manejando si el motor se sobrecalentó porque esto puede causar costosos daños en el motor. Dejar de manejar, detenete y apagá el motor. Abrí el capó y comprobá el radiador. Tené en cuenta el nivel del líquido refrigerante que haya.
Si el nivel de líquido refrigerante es bajo, añadí líquido refrigerante (una mezcla 50/50 de anticongelante y agua destilada) después de que el motor se haya enfriado.
Precaución:
No abras la tapa del depósito de líquido refrigerante o un radiador hasta que el motor se haya enfriado durante por lo menos 30 minutos. ¡La presión del vapor en el interior del sistema de refrigeración puede salir y quemarte!
Posibles causas:
Bajo nivel de agua (debido a la fuga del líquido refrigerante, por ejemplo), el termostato trabado, bomba de agua fallada, correa rota, ventilador de refrigeración del radiador defectuosa, o radiador obstruido o sucio, o algo atascado en el escape.























