Un aspecto fundamental, cuando somos conductores, es el conocimiento básico o elemental de cómo funcionan determinados sistemas de nuestro coche. Un punto valioso en el funcionamiento de nuestro vehículo es la transmisión. La misma lleva el coche tras la potencia que imprime el motor. Sin embargo, es un punto que suele ser complicado de entender.
Generalmente, en reuniones de amigos “fierreros” el gran tema de conversación suele estar en los motores. La transmisión es una pieza tecnológica excepcional y de la que se suele hablar muy poco. Lo primero a entender, en materia del funcionamiento de la transmisión del coche, es la diferencia entre las mismas.
Automáticas versus manuales
La mayor diferencia entre ambas transmisiones es el manejo o entrada que le corresponde al conductor. Para una transmisión automática solo es necesario colocarla en PRNDL y luego el mecanismo hace el resto. Esto implica que, en su mayoría, todo es automático, aunque se requiera seleccionar adelante, reversa, neutral y estacionar.
Por otro lado, la transmisión manual, implica una maniobra constante del conductor. Un vehículo con este mecanismo requiere que las marchas sean llevadas adelante por el usuario del vehículo. Aunque esto parezca vital, en materia de diferencias, sin embargo, las mismas continúan.
La transmisión manual, en términos simples, funciona con la potencia que le ingresa por el eje de entrada, que se impulsa por el eje intermedio. Este último cuenta con engranajes fijos que los acciona el conductor. Allí se van dando diferentes acoples que van transfiriendo la potencia a todo el mecanismo.
Por el lado de las transmisiones automáticas, la situación es más complicada. Estas funcionan con una serie de paquetes de embragues combinados con otros conjuntos de engranajes. Estos paquetes de embragues se encuentran en secuencia para generar relaciones en conjunto durante toda la transmisión. A esto se debe agregar un controlador de cambios y el uso de la presión de fluido, que reemplazan el accionar del conductor. Haciendo el sistema sumamente complejo.
Otro aspecto que las diferencias y generan cambios en el funcionamiento de la transmisión del auto tiene que ver con la interrupción de la potencia. Si nuestro coche se maneja manualmente, esto implica que el embrague está montado sobre el volante. Mientras se encuentra activado, el eje de entrada de la transmisión recibe la energía del motor. Al momento de pisar el embrague, hay un desacople y por consecuencia se interrumpe la potencia para que no se dañen las partes internas en el cambio de marcha.
En tanto, las transmisiones automáticas no utilizan el embrague y la interrupción de la potencia del motor. Se trabaja con un acoplamiento fluido y un sistema que posibilita al motor trabajar independientemente del sistema de transmisión. Cuando se acoplan, en un movimiento conocido como convertidor de par, que se terminan montando en una placa flexible. La función más importante es la fase de bloqueo, por la misma se produce la detención del coche durante el tráfico sin tener que volver a la posición neutral, como en las transmisiones manuales.






















